lunes, 20 de octubre de 2014

Flores de Saint Germain



El sistema de Flores de Saint Germain fue creado por Neide Margonari, utilizando flores de Brasil, gracias a sus habilidades sensitivas
y las enseñanzas del Dr. Edward Bach.
Neide, tras el llamado espiritual que recibió en 1990, pasó por una intensa preparación espiritual que le permitió en 1992 sintonizar
su primera esencia floral.
Todo el proceso de elaboración y envasado de estas esencias es completamente manual, para así evitar el proceso de inversión y
anulación energética que las máquinas eléctricas causan en las delicadas y sutiles energías Divinas de las esencias florales.
El sistema está dividido en 2 módulos, el I constituido por 45 esencias, y el II que contiene 21 esencias. Además, existen otras 10
esencias individuales y 2 fórmulas para diluir de 20 ml. Este sistema en particular contiene muchas flores que trabajan aspectos
espirituales, y a su vez es un poderoso sistema de terapia floral para tratar diversas enfermedades.
DESCRIPCION DE LAS FLORES DE SAINT GERMAIN
Actitudes, palabras, pensamientos malos y negativos bloquean el pasaje de la luz por los electrones que componen nuestros cuerpos,
el físico y los suprafísicos y son éstas las causas de las enfermedades. La enfermedad física es la cristalización de una postura
errónea de nuestra personalidad, es un disturbio energético, que se inicia en uno de los cuerpos suprafísicos: etérico, emocional o
mental. Posturas éstas, que están contra nuestra Divinidad Interna.

1. Agrimony

Agrimonia eupatoria, Agrimonia, Agrimònia.


(-) Angustiado, atormentado internamente. Pero no soporta la
negatividad externa. Por lo tanto siempre con la sonrisa y el chiste, a punto
para reír y hacer reír: el payaso triste. No puede soportar que su entorno sea
mínimamente negativo: nadie puede estar triste: todo tiene que ser de color de
rosa. Pero “la procesión va por dentro”. Alegría falsa. Cualquier pequeño
problema le agobia y hace lo que sea para que todo sea (o parezca) perfecto.
Oculta sus sufrimientos mentales o físicos: nunca los expresa, no quiere que
los demás se preocupen. Teme quedarse solo, porque entonces se quita la
máscara y se derrumba. No se atreve a enfrentarse a la cruda realidad de los
hechos. No hay coraje. Oculta sus sentimientos.
Alma atormentada: le atrae la magia y el ocultismo como forma de
librarse de su tormento: puede tener ideas suicidas. Activo: se refugia en sus
actividades. Puede darse a la bebida o las drogas, etc. para librarse de su
tormento, o para ayudarse a soportar con alegría sus pesares. Lo que le
atormenta puede ser incluso algo inconsciente que él mismo desconoce. Se
refugia en vicios (bulimia, etc.) para huir de la realidad.
(+) Realista; se da cuenta y admite que algo va mal, sin desesperarse,
con tranquilidad y serenidad: comprende que todo es por algo, que todo pasa.
Coraje para enfrentar las cosas. Sigue siendo jovial y con sentido del humor,
pero no usa eso para tapar nada. Paz interior.
(T) Diagnóstico difícil: oculta sus sentimientos. Enfermedades que
atormentan a la persona; persona atormentada física o espiritualmente
(grandes dolores, picores torturantes, etc.); angustias que oprimen el pecho. El
gran ansiolítico del sistema floral. Al administrar Agrimony desaparece la
máscara, y sale el estado natural no reprimido: depresión, odio, etc. Por lo
tanto, habrá que añadir otra(s) flor(es) al tratamiento una vez haya hecho
efecto ésta. Útil para destapar antiguos traumas.
Represión que ahoga: asma. Se muerde las uñas, rechina los dientes
cuando duerme. Para todo tipo de adicciones, pues éstas vienen por huir de
su tormento interno. Obesidad, alcoholismo, etc. producido por un estado de
ansiedad.
No sólo alivia esa tortura mental, sino que calma cualquier tortura
física: dolor de muelas, picores que no ceden, etc. Cualquier tortura
prolongada. Como este remedio “saca al exterior”, se puede usar en afonías,
picaduras, infecciones, estreñimiento, etc. Úlceras debido a guardar los
nervios

viernes, 17 de octubre de 2014

LOS DOCE CURADORES Y OTROS FLORALES



En el tratamiento de casos con las Flores de Bach no se presta ninguna atención a la
naturaleza de la enfermedad, sino al avance de la salud. Todos sabemos que la misma
enfermedad puede tener efectos diferentes en personas diferentes; sin embargo, no todos
comprenden que son los efectos los que necesitan ser tratados, porque son ellos los que nos
guían hacia la verdadera causa de la enfermedad.
La mente, por ser la parte más delicada y sensible del cuerpo, muestra el principio y el
desarrollo de la enfermedad con mayor exactitud que el cuerpo; por lo tanto, es el estado de
la mente el que debe ser elegido para determinar qué remedio o florales son necesarios.
Durante la enfermedad se genera un estado de ánimo distinto del que se experimenta
habitualmente, y las personas observadoras, con frecuencia pueden darse cuenta de este
cambio antes –y algunas veces largo tiempo antes – de que surja la enfermedad, anticipando
el tratamiento, de forma de evitar su aparición. De la misma forma, cuando la enfermedad ya
ha estado presente por algún tiempo, también será el estado de ánimo del paciente el que
deberá servir de guía hacia el remedio correcto.
No presten atención a la enfermedad en sí; piensen únicamente en la perspectiva y el punto
de vista que la persona angustiada tiene de su propia vida.
En este libro se describen de modo sencillo y comprensible 38 estados emocionales, y no
habrá dificultad, para uno mismo o para otros, en encontrar ese estado –o combinación de
estados – que nos afectan, y así ser capaces de indicar los florales requeridos para la curación.

Método de solarización de Flores de Bach


Primera etapa (I): tintura madre por el método de solarización

Este método se usa para las siguientes plantas: Agrimony, Centaury,
Cerato, Chicory, Clematis, Gentian, Gorse, Heather, Impatiens, Mimulus, Oak,
Olive, Rock Rose, Rock Water, Scleranthus, Vervain, Vine, Water Violet, White
Chestnut, y Wild Oat.

Llenaremos una botella esterilizada con agua de un manantial
cercano a la planta, si nos es posible. Si no, no importa, puede ser de un
manantial lejano, o incluso agua embotella comercializada. Colocaremos un
bol o recipiente de cristal (esterilizado) en el suelo, cerca de la planta que
vamos a usar, si puede ser. Se debe poner dicho recipiente en un sitio
despejado, lejos de hierbas altas que puedan proyectar sombra sobre él. Lo
llenaremos con el agua de manantial referida anteriormente, hasta el tope.
Recogeremos una flor de la planta que hayamos decidido, de la
manera ya especificada, y la dejaremos rápidamente sobre el agua del bol.
Repetiremos esta operación con otras flores (de cuantas más plantas de la
misma especie mejor), hasta que quede cubierta la totalidad de la superficie, de
tal manera que todas las flores en el recipiente toquen el agua.
Lo dejaremos al sol unas 3 o 4 horas, o menos si vemos que las flores
empiezan a marchitarse, lo cual indicará que sus propiedades han pasado al
agua. Hay que iniciar la operación a una hora tal que permita que las horas en
que el sol calienta más, caigan dentro de estas 3 o 4 horas. En ningún
momento nada (a parte de las flores) debe tocar el agua. Deberíamos poner
cuidado en no proyectar sombra sobre el recipiente.
En el caso de Rock Water, hay que llenar el bol con el agua del
manantial elegido y dejarlo al sol de la manera especificada anteriormente. Una
hora o dos serán suficientes. Hay que tener en cuenta que este agua debe
provenir de fuentes no explotadas de la naturaleza virgen, expuestas a los
elementos, y con propiedades curativas

Una vez el poder curativo de la planta se ha transferido al agua,
usaremos una ramita de la misma planta para retirar las flores y pétalos del
recipiente. Sin tocar el agua, la echaremos en una jarra (esterilizada) de vidrio
o esmaltada. Si han quedado partículas en el agua, se puede realizar esta
última operación a través de un filtro de papel (de esta manera puede tardar
bastante la operación).
En un gotero grande (cuanto más grande, más tintura madre
tendremos) esterilizado, previamente llenado con brandy (como conservante)
hasta la mitad, echaremos el contenido de la jarra hasta llenar el gotero del
todo. Etiquetaremos el frasco con el nombre de la flor y “TINTURA MADRE”.
Así, el proceso de obtención de tintura madre queda finalizado. La
conservación de dicha tintura es indefinida (por el brandy). Si al cabo de los
años aparecen sedimentos en el frasco, no pasa nada: si se desea se puede
pasar a otro gotero esterilizado, a través de un filtro de papel; se etiqueta el
nuevo frasco y listo.

Preparación de las esencias


El Dr. Bach quiso que su medicina fuera lo más sencilla posible, de tal
modo, que la obtención de los remedios está también dotada de una gran
simplicidad. Para preparar las esencias florales existen dos métodos: el de
solarización y el de hervor. La preparación está compuesta de tres etapas:
tintura madre, frasco de stock, y frasco de toma.

Es mejor recolectar las flores directamente de la Naturaleza que de
lugares cultivados, pues los poderes curativos dependen de la pureza del
medio en que crece la flor. Existen sólo tres excepciones: Cerato, Olive y Vine
son muy difíciles de encontrar en estado silvestre. Aún y así, si se decide
cultivar dichas plantas, habría que intentar dotarlas de un medio lo más natural
y lo más alejado de la contaminación humana posible.
Al recolectar las plantas habrá que tener como prioridad máxima el
respeto hacia la Naturaleza, y tener en cuenta que recolectar las flores en una
zona donde la planta es escasa y crece con dificultades, es dificultar todavía
más su frágil supervivencia, pues de la flor nace la semilla. Deberíamos
recolectar flores sólo donde la planta crezca en abundancia. Habrá que tener
en cuenta también si la planta está en peligro de extinción en la zona donde
recolectemos, o si se halla protegida. Sería interesante saber cuál es la
legislación en la zona donde vamos a recolectar, acerca de las plantas cuyas
flores deseemos usar.
Hay que tener en cuenta que debemos usar sólo la variedad de flor que
Bach indicó, y por lo tanto usar otra planta, que aún siendo muy similar y de la
misma familia, no tenga la misma denominación científica, no dará los
resultados esperados. Por lo tanto debemos asegurarnos que la planta que
estamos usando tiene el mismo nombre en latín que la que indicó el Dr. Bach.
Hay que tener en cuenta también, que el color, tamaño y época de
floración pueden variar según el suelo, el clima y el lugar donde la planta crece.
A la hora de la recolección, se deberían recoger flores de cuantas más
plantas de la misma especie mejor, en lugar de recolectar todas las flores del
mismo ejemplar. Otro aspecto es la hora del día en que se debe empezar el
proceso: normalmente debe procederse a la recolección por la mañana, a una
hora en que las flores se hayan calentado por la acción del sol, y estén ya
abiertas. Así, un día nublado no nos servirá, sobre todo en el método de
solarización. Por lo tanto, se prepararán las esencias (en cualquiera de los dos
métodos) en días despejados.
Las flores no se deben tocar en ningún momento. Para recogerlas
deberemos usar una hoja ancha y grande, preferiblemente de la misma
planta, y con ella tomaremos las flores por debajo del cáliz o la espiga, evitando


el contacto directo de los dedos. Si conviene nos podemos ayudar de unas
tijeras o herramienta similar, evidentemente esterilizadas. También se puede
cortar la flor con unas tijeras, dejando que ésta caiga dentro del recipiente, del
cual hablaremos seguidamente.
Otra cuestión que hay que tener en cuenta es que todo el material
(recipientes, tijeras, etc.) empleado en la elaboración de las esencias debe ser
esterilizado. Se recomienda hervirlo todo durante unos 20 minutos, y secarlo
con un trapo limpio una vez se haya enfriado.
Para almacenar las tinturas madre, se suelen usar frascos de vidrio
marrón con cuentagotas (goteros). Lo mismo puede decirse de los frascos de
stock y de toma.

Filosofía de Edward Bach


La gran diferencia entre la medicina del Dr. Bach y el resto de
medicinas estriba en su filosofía, la cual juega un papel importantísimo. La
terapia floral pierde toda su autenticidad si se le suprime dicha filosofía. En ella,
la espiritualidad juega un importante papel en la curación de la enfermedad. Es
esa gran visión de lo espiritual lo que convierte a la terapia floral de Bach en
una medicina absolutamente holística y natural, pues abarca todos los
aspectos del ser humano de una manera absolutamente simple y de acuerdo a
las leyes de la naturaleza, sin artificios, manipulaciones ni agresiones de
ningún tipo, respetando absolutamente toda ley y todo proceso natural.
Para ilustrar un poco la filosofía de Bach, resumiré la conferencia que
dio el año 1931 en Southport ante un auditorio de médicos homeópatas.
Empezó Bach diciendo que si nuestros aspectos mental y espiritual se
encuentran en armonía, la enfermedad no existe.
Diferenció entre los remedios que resisten el mal (medicinas que
mitigan y apagan los síntomas de una enfermedad) y aquellos que buscan el
bien (los que buscan la curación, o desaparición de las causas primeras que
producen la enfermedad). De este modo, no es la enfermedad lo que hay que
combatir, sino la causa que la produce. Se debe buscar esa causa y eliminarla.
Una vez eliminada, los síntomas o enfermedad (efectos) acaban
desapareciendo por la ausencia de causante. Explicó Bach: "…el odio puede
ser vencido por un odio mayor, pero sólo podrá ser curado por el amor…".
Según dijo Bach, la terapia floral es la continuación de las valiosas
investigaciones de Hahnemann, es decir, la homeopatía. En cuanto al origen
de la enfermedad, dijo:

"Las enfermedades orgánicas, tales como nosotros las conocemos, son
un resultado y un producto final; son la última etapa de algo mucho más
profundo. La enfermedad se origina por encima del nivel físico, más cerca
del plano mental, y es enteramente el resultado de un conflicto entre nuestro
Yo espiritual y nuestro Yo mortal. En la medida en que éstos se encuentren en
armonía, gozamos de perfecta salud, pero tan pronto como entran en discordia,
surge lo que conocemos por enfermedad.
La enfermedad es pura y exclusivamente correctiva; no es vengativa ni
cruel, sino el medio adoptado por nuestras propias Almas para señalarnos
nuestras fallas; para evitar que cometamos más errores; para encauzarnos de
vuelta por el sendero de la Verdad y la Luz, del que nunca deberíamos
habernos apartado.

La enfermedad es, en realidad para nuestro propio bien, y es
beneficiosa, aunque podamos evitarla si tenemos una buena comprensión de
ella, combinada con el deseo de hacer el bien."
Haciendo caso de estos síntomas, o indicaciones del Alma, es decir,
armonizándonos con nuestra Alma, la salud se restaura por completo. Por lo
tanto, toda enfermedad es debida a algún error psicológico que nuestra
parte espiritual quiere que enmendemos.
Después de esto, Bach dio una explicación de lo que debería ser un
hospital ideal: "…un santuario de paz, esperanza y alegría. Sin apuros; sin
ruidos; completamente desprovisto de todos esos aterradores instrumentos y
aparatos actuales; libre de olor de antisépticos y anestésicos; libre de todo
aquello que sugiera enfermedad y sufrimiento".